Frente a los problemas nos acostumbramos a pensar de la peor manera posible, porque hemos aprendido que son negativos, destructivos e indeseables. El planteamiento fundamental de este enfoque consiste en considerar a los dilemas problemas o conflictos como oportunidades de aprendizaje que nos permiten cambio y crecimiento, siempre y cuando estemos dispuestos a enfocar nuestro pensamiento en lo que es posible alcanzar, a reconocer las alternativas de transformación que nos exige cada uno y asumir el reto de redireccionar nuestro pensamiento y desde allí, nuestro comportamiento.